lunes, 28 de abril de 2008


Me gusta mi sonrisa más sincera,
esa de dentro...
que no viene ni de la ingenuidad de miradas grandes,
ni del calor de manos fuertes,
ni de la admiración de palabras suaves.
La de dentro a mi,
por mi,
el placer de sentirse uno mismo.
Una sonrisa más intensa si cabe,
tras días de observar las curvas, las imperfecciones
hasta probar el sabor amargo a "sal"...

No hay comentarios: